jueves, 17 de julio de 2008

"Pido perdón si me quivoco, que la historia me juzgue"

El vicepresidente tuvo que desempatar y su decisión fue un cachetazo político para el Gobierno, que enfrenta fracturas en el peronismo y algunos aliados se cambian de vereda mientras los mercaderes de la soja y la oposición carroñera, además de la mayoría de los productores agrarios, brindan contentos. El resto del pueblo argentino, ese que no tiene campos ni prebendas o accesos a los cargos del Estado, es el más golpeado de todos los actores y tendrá largo que esperar por un debate serio sobre las políticas económicas argentinas. Toda la oposición política y social, con su vacío programático (pero no ideológico), con sus métodos de lobby desabastecedor, inflacionario, piquetero y cacerolero, con sus posiciones racistas, intolerantes y reaccionarias, me da un profundo asco, tanto asco me dan ellos como algunos "elementos" y posturas de un Gobierno centralista, cerrado en sí mismo y mismamente intolerante. Los gorilas han vuelto. En realidad, los gorilas nunca se fueron. ¿Cobos héroe? San Martín y Güemes se revuelven en la tumba.

El Senado argentino tumba la polémica ley de los aranceles

El País

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