lunes, 31 de marzo de 2008

La pelota ensangrentada

¿Cuántas veces sucedió que después de los disturbios generados antes, durante o después de un partido de fútbol, quedan 40 o 70 tipos detenidos quienes al día siguiente son liberados sin culpa ni cargo?
Si hubiera ocurrido en el Gigante de Alberdi o en la Boutique de barrio Jardín, ya estaríamos hablando de -por lo menos- un descuento de 18 puntos, una sanción equivalente al valor de 600 o 700 entradas durante 10 partidos y la clausura del estadio por un año para el club en falta.
Espero que a River Plate le quiten una camionada de puntos, le apliquen una pesada multa económica y que la Justicia castigue con prisión efectiva a los responsables de esta tragedia, incluido el presidente del club. ¿Será mucho pedir que el castigo se imponga no sólo a los Nueva Chicago, a los Almirante Brown o a los clubes del interior, y que se extienda a todas las instituciones deportivas que permitan este tipo de violencia?
Las "barras" de River existen desde antes del gobierno de Menem, quien las incluyó en su aparato político como fuerza de choque, rompehuelgas y otros aprietes. A estos tipos los mueve la impunidad que les garantiza su roce con un poder que les sigue admitiendo el ingreso a las canchas sin ningún control ni fuerza que los detenga. ¿Policía, dirigentes? bien gracias. Es hora de que actúen (sí, sigo creyendo en) los jueces con un criterio más igualitario y federal, como pasó en Italia, donde hicieron tronar el escarmiento sobre la Juventus que llegó a descender. Lo pido por el bien del fútbol, reflejo fiel de un país donde ya es hora de que Dios no atienda sólo en Buenos Aires.

domingo, 30 de marzo de 2008

Silvana

Ha no muchos días entré a una librería que está en Deán Funes esquina Vélez Sársfield buscando un libro de Flaubert que me había pedido leer mi ex profesor de tesis e, instantes después, ella ingresó. Para mí, era imposible confundir su bello rostro de tez morena, su mirar profundo de ojos rasgados y sus pómulos salientes. Mientras arrancaba el numerito del turno me vio de reojo, intentó desviar la mirada simulando no haberme visto como para no saludar, pero le gané de mano y la encaré. Después de mi "Hola Sil" fue un breve conversar sobre el presente y sobre el pasado durante el cual pude notar cómo el paso de los años le había dejado sus marcas. Su semblante pálido y triste, acentuado aún más con las prendas oscuras y desgastadas que vestía, contrastaba con sus felices y atrevidos años adolescentes. Tal vez ella pensase lo mismo de mí. Me contó que estaba trabajando en un call center y vivía sola con su hijita Candelaria, de siete años. Luego con nuestras lenguas nos fugamos un año y medio atrás, cuando la vi por última vez durante una despedida de año en el bar brasilero. Esa noche mantuvimos una charla aún más corta mientras Jorge, su por entonces futuro marido, escuchaba nuestras añoranzas de escuela secundaria. ¿Seguís saliendo con aquel flaco?, le pregunté y su ceño fruncido me lo dijo todo. Ni traté de repreguntarle si se había casado y ella supo bifurcar el diálogo contándome que a Candelaria, fruto de una pareja anterior a Jorge, le operaron la vista por segunda vez. Las dos, me dijo, se habían mudado a un departamento pequeño a un par cuadras apenas del colegio donde supimos cursar juntos. "Ahora estoy saliendo con un chico que es empleado de comercio", continuó al tiempo que pagó el libro de matemáticas que fue a comprar para su hija. Yo le recordé que ella me gustaba mucho y mis celos por un viejo noviazgo de ella con un amigo mío. Nos preguntamos porqué estuvimos tanto tiempo sin vernos y rememoramos aquella fiesta del Estudiante de setiembre de 1997 o 1998, cuando a mí me tocó disfrazarme de mariposón y ella se encargó de maquillarme. Fue en esa tarde que me confesó que le encantaban mis labios y de mi tórrida respuesta, que repetí por aquellos días cada vez que me daba la oportunidad, aún se acuerda.

sábado, 29 de marzo de 2008

Google en penumbras


Hoy me conecté a la Intenet y mi "página de inicio", Google, parecía fotografiada en negativo: letras blancas y fondo negro. ¿Será debido al mal tiempo en Córdoba? No, consistió en un acto simbólico de protesta que el megabuscador realizó para adherirse a la iniciativa del apagón mundial por el cambio climático, que se llevará a cabo hoy durante una hora.


jueves, 27 de marzo de 2008

If you learn English you will obtain the freedom

Un juez de EE UU promete libertad provisional a tres hispanos acusados de un robo si aprenden inglés. It's incredible.


Fuente: El País de España

miércoles, 26 de marzo de 2008

"Querida, estoy embarazado"

Siempre recuerdo que cuando tenía 10 años de edad, varios medios de comunicación (no Internet precisamente) difundieron la noticia de que un filipino había quedado embarazado. Si bien todo finalmente resultó una farsa, lo siguiente es verdad: un hombre estadounidense, llamado Thomas, será mamá de un niño. Aunque después del parto, él hará las veces de padre y su mujer, llamada Nancy, de madre.





Fuente: diario El País de Madrid

D'Elía

"El Gobierno empieza a recorrer el camino de la distribución de la renta nacional", dijo el líder piquetero en 2006 cuando asumió el mando de la subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social de la Nación, cargo desde donde hizo política clientelar creando también fuerzas de choque pro Gobierno (en palabras de él, se trataba de "facilitar el acceso a terrenos a sectores carenciados"). Además, ultrapasó las barreras de la política doméstica: se alineó fuertemente con el presidente venezolano Hugo Chávez y, meses después, apoyó a los acusados de los atentados contra la AMIA. Este respaldo le valió ser -sólo formalmente- despojado de la jugosa caja de dinero público que manejaba.
Durante 2007 protagonizó otro escándalo, tras viajar a Irán para apoyar a los ex funcionarios acusados del golpe terrorista y al gobierno del presidente iraní Mahmud Ahmadineyah, quien niega el Holcausto y llama a destruir Israel. Además, el dirigente ex duhaldista y actualmente oficialista sugirió sin ninguna prueba que la derecha judía estaba detrás del ataque a la mutual israelita y, como frutilla del postre, hizo el ridículo en la Feria del Libro de Buenos Aires.
A pesar de los cuestionamientos existentes hacia su figura, el Gobierno nacional analiza reincorporarlo -formalmente- a la actividad política, así como también la reactivación del programa de la Subsecretaría de Tierras para el Hábitat Social que estaba a cargo suyo. Gesto que seguramente reafirmará su aspiración de "recorrer el camino de la distribución de la renta nacional", camino que el ex legislador y funcionario gusta de desandar a trompada limpia y abogando por la aniquilación de la "la puta oligarquía".



Fuentes: diarios La Gaceta de Tucumán, La Voz del Interior y You Tube

sábado, 22 de marzo de 2008

Chanchada paraguaya

En este anterior post comenté sobre la tradicional cábala practicada por un club de fútbol paraguayo durante partidos importantes. Y según esta nota, parece que les llevó suerte nomás...

jueves, 20 de marzo de 2008

Milagro albiazul

Talleres ganó. Talleres ganó en su cancha. Talleres ganó en su cancha de noche. Talleres ganó en su cancha de noche y la hinchada ovacionó al jefe del club. Si no cree, cliquee.

Frases celebradas

Ésta hace parte del nick que una amiga de Coronel Moldes tiene en su MSN. Es una frase mortal: "El verdadero hombre inteligente es el que aparenta ser pelotudo delante de un pelotudo que aparenta ser inteligente".


Un 22 de enero de hace cinco años un alegre mulato jamaiquino aseguró algo de lo cual se deduciría lo siguiente: los Estados Unidos de América habrían gastado U$S 406.000.000.000 y perdido 4.000 hombres por pura filantropía. La frase del hard boy, llamado Colin, fue la siguiente:
"Si somos la potencia ocupante, los pozos petroleros serán controlados en beneficio del pueblo iraquí. Esta es una obligación legal que contraerá la potencia ocupante".


Otra de colección. Fue pronunciada por el pastor Jorge Arbusto en momentos en que su país, orden templaria o sociedad anónima (como usted prefiera llamarlo) se aprestaba a atacar a Irak:
"Los acontecimientos no responden al azar y al cambio ciegos, sino a una voluntad de Dios".


“Creo que el problema no es el injusto reparto de la riqueza, Mendieta. Es el generoso reparto de la pobreza”
Roberto Fontanarrosa

Murciélago verde


En estos últimos tiempos, a mi loro Picasso se le ha dado por imitar al héroe de la Ciudad Gótica

Pum para arriba y (plagio) otra vez!!!

En pocos días vuelve Tinelli y, según su archirrival mediático, no cambiará mucho lo que ha venido haciendo en los últimos 19 años.

http://cualeselprograma.blogspot.com/2008/03/no-puede-parar-de-robar.html

Créase o no


Si usted pensaba que los duendes no existían, usted erró.

Las Leyes de Ravasi

Santiago Ravasi es un tipo muy grato, fue compañero de facultad y laburamos juntos en un call center de la empresa Roggio a lo largo del año 2005 y parte de 2006. Él tiró la primera piedra y después, con varios camaradas más, compusimos estas leyes sobre levante de mujeres cuyo rigor científico es -modestia aparte- indiscutible.

Ley de Ravasi
Las minas son la consecuencia de una botella.

I Corolario de Gago a la Ley de Ravasi
La cantidad de botellas bebidas es directamente proporcional a la velocidad con que se consuman los actos con la mina.

Teorema Fundamental de Gago derivado de su I Corolario a la Ley de Ravasi
Mientras más fácil y rápido sea el consumo de la botella, más fácil y rápido se bajará la chabomba la mina.

Tesis de Gago producto de su I Corolario a la Ley de Ravasi
Al que madruga Dios lo ayuda. Al que eyacula, también.

Extensión de Cháves a la Tesis de Gago producto de su Corolario a la ley de Ravasi
Después de muchas botellas bebidas, al que eyacula Dios lo mira sorprendido.

Comentario de Gago sobre la Observación de Cháves a la Tesis de Gago producto de su I° Corolario a la Ley de Ravasi
La naturaleza humana sería misteriosa hasta para el propio Dios quien, según las Sagradas Escrituras, creó al hombre a su imagen y semejanza…

II Corolario de Gago a la Ley de Ravasi
Copas, risas, caricias y besos son factores cuyo orden no altera el producto.

Paradoja de Gago
Se puede empezar sin la botella.

Excepción de Chaves a la Paradoja de Gago
Algunos no pueden ni empezar ni terminar sin la botella.

Corolario de Chaves a la Excepción de Chaves sobre la Paradoja de Gago
Hay quienes la utilizan "durante".

Observación de Gago a la Excepción de Chaves sobre la Paradoja de Gago
Algunos no pueden ni empezar ni terminar “con” la botella.

Anexo chistonto de Gago a la Ley de Ravasi
Si la botella va-llena, la mina va a ser gorda.

III Corolario de Gago a la Ley de Ravasi
El tiempo es dinero; el dinero son botellas; las botellas son minas.

Tesis de Gago producto del III corolario de Gago a la Ley de Ravasi
A mayor pedo producido por la botella, mayor grado de desconocimiento e indiferencia de la mina en los días siguientes.

Antítesis de Gago producto del III corolario de Gago a la Ley de Ravasi
“Tomo para no enamorarme, me enamoro para no tomar" es puro chamuyo de una banda de fracasados que cantan boludeces.

Enseñanza bíblica derivada del III Corolario de Gago a la Ley de Ravasi
El que el vino no trae, Dios le quite el pan (Gilipollenses 69:1-3).

Excepción de Navas a la Ley de Ravasi
Algunas mujeres no se conquistan con una botella.

Comentario de Gago sobre la Excepción de Navas a la Ley Original
En tal caso, no se desaliente: dos o más botellas aumentarán drásticamente sus posibilidades de conquista.

IV Corolario de Chaves a la Ley de Ravasi
A mayor cantidad de botellas, menor cantidad de minas.

Confirmación de Vietto a la Ley de Ravasi
Las minas son todas iguales: unas p...

Postulado de Gago sobre el Fracaso
Si no atina al primer convite, pruebe con otro trago. Si no da resultado, destruya todas las evidencias de que lo ha intentado. Pero no se ponga en pedo, consiga al menos su número de teléfono.

Fórmula del Éxito de Ravasi
El secreto del éxito es la botella. En cuanto pueda hacerle beber un sorbo, lo habrá conseguido.

Observación inductiva de Gago sobre el Éxito
Si la mina que se hizo es muy linda, guarde esa botella como cábala. Si los resultados son buenos, compre la misma botella en la próxima ocasión.

Axioma de Chaves
Nunca se necesitará de una botella mientras la autoestima y el chamuyo sean suficientes.

Comentario de Gago sobre el Axioma de Cháves
Siempre necesitará de un ápice de autoestima y chamuyo, tenga una botella a mano o no.

Falsación de Gago a la Ley de Ravasi según el Axioma de Chaves
Ciegos, sordos y/o mudos han hecho historia con una botella. Sin una botella, también.

Ley Avanzada de Ravasi sobre la Búsqueda con poca plata
Comprar una buena botella, beber media de un saque, hacerse de nuevos amigos, convidar cigarrillos y pedir una botella, avanzar sobre la señalada por los nuevos amigos.

Comentario de Gago a la Ley Avanzada de Ravasi sobre la búsqueda con poca plata
Si las minas señaladas son dos y dos son los que planean el avance, elija Ud. primero.

Comentario de Cháves a la Ley Avanzada de Ravasi sobre la búsqueda con poca plata
Elija primero, a menos que su amigo sea más fuerte que usted, o sea él quien esté pagando.

V Corolario de Gago a la Ley de Ravasi
Las botellas que contienen sustancias desconocidas generan citas explosivas. Las citas ciegas pueden ser consecuencia de un pedo violento por lo cual no recuerda ni la cara de la mina.

Máxima de Ravasi implícita en el V Corolario de la Ley
Mientras más barata sea la botella, más buena va a estar la mina.

Antítesis de Cháves a la Máxima de Ravasi
Mientras más cara la botella, mejores las minas que se acercan.

Convencimiento de Cháves
Habiendo bebido el contenido de las botellas baratas, todo se transforma en un espejismo.

Resignación utilitarista de Gago sobre el Convencimiento de Chaves
Más vale bagallo en mano que ciento de minas volando.

Máxima de Dolina
Todo sea por una mina.

Observación de Gago a la Ley de Ravasi según su V Corolario
La sustancia contenida en la botella es altamente determinante de las dimensiones de las consecuencias de la Ley.

Comentario de Gago sobre su Observación a la Ley de Ravasi
La Difunta Correa era una mina re fiestera y libertina.

Comentario de Mendez y Muñoz acerca del Comentario de Gago sobre su Observación a la Ley de Ravasi
Gago es un zarpado.

Principio de Nulidad de Chaves
El sueño y la descompostura también son consecuencias de la botella.

Principio de la Incertidumbre de Gago
Por las dudas, tenga siempre una botella a mano.

Observación de Gago sobre su Principio de la Incertidumbre
El precio de la botella dice mucho de usted y de sus posibilidades.

Comentario de Cháves al Principio de Incertidumbre de Gago
Siempre y cuando el dinero lo haya gastado usted y no un amigo, el precio es sinónimo de status.

Anexo de Ravasi a la Observación de Gago sobre el Principio de la Incertidumbre
Se puede disimular el precio de la botella, cambiando de botella o realizando una mezcla con otra bebida y así no quedara mal visto.

Comentario de Ravasi sobre el Anexo de Ravasi a la Observación de Gago sobre su Principio de la Incertidumbre
Si mezcla vino frizze con red bull, quedará muy mal visto. Si el mix es entre speed & vodka, Ud. entró con pie derecho.

Principio de la Incertidumbre de Cháves sobre la utilización del alcohol con fines non-sanctos
Por qué demonios necesito siempre de una botella para esto?

Comentario de Gago sobre el Principio de la Incertidumbre de Cháves sobre la utilización del alcohol con fines non-sanctos
Ni remitiéndose a la Ley de Ravasi se podría responder tan existencial cuestionamiento.

Síntesis de Gago sobre los corolarios de la Ley Original
Ante todo, déjese embeber en su instinto.
Y a la mina, hágale beber el tinto.

Reglas de Cortesía de Gago
1 Beba, pero lo importante es que ella beba.
2 Si ella bebe mucho, usted beba como siempre, su tranquilidad le asegurará una buena noche.
3 Si ella no bebe, beba menos.
4 Evite ser directo y decir cosas como “No sabés cómo bombeo, Katrina no existe al lado mío”.
5 Si ella es mormona o Testigo de Jehová, dígale que tiene una llamada entrante al celular y debe irse o mándela directamente a la mierda, pero no pierda tiempo... salvo que esté muy buena.
6 Nunca comente delante de ella: “Me pica acá, me parece que son hongos”.
7 Por más que sea un bagallazo, trate en lo posible de no decirle frases del tipo “Qué buena que está tu amiga… lástima que no me da bola” o “Yo que vos no dejaría la dieta”.
8 Tampoco diga animaladas como: “Nunca uso forro, yo boxeo sin guante”.
9 No haga preguntas desubicadas, del tipo: ¿Viste qué fachero que soy?
10 Evite confundir el lunar de su mejilla con acné, y sugerirle: “Yo que vos me apretaría ese grano”. Si, en efecto, es un grano, tampoco se lo pida.


Otras Reglas de Cortesía, de Chaves
1 Nunca pida permiso para ir al baño a eructar
2 Nunca diga "Las burbujas del champagne siempre me dan gases".
3 Evite mondar sus dientes con palitos escarbadientes. Si lo hace, bajo "ningún" punto de vista se trague lo que sacó.
4 No haga comentarios zafados, del tipo "No sé si será el alcohol, pero te veo muy potable".
5 Evite los comentarios hirientes, del tipo "Parecés una cualunque con todo ese maquillaje".
6 "Después de ésto, directo el telo" no es una frase que suene amable, aún si la señorita que lo acompaña es ligera de cascos.
7 Nunca acepte que le gusta el tango.
8 Nunca acepte que la mayoría de los vinos que tomó en su vida, van de "Toro Viejo" para abajo.
9 Si está en plan de cacería, evite emborrachar a quien lo acompaña en lugares muy concurridos.
10 Sea un caballero: Si la señorita que estaba en sus planes termina la velada aferrada a dos turistas alemanes con un chopp en la mano, al grito de "Argentina, país generoso!!", lo que resta por hacer es huir del lugar con la cabeza gacha pero el honor intacto.

Extensión de Gago a la 1ª Regla de Cortesía de Chaves
Por nada del mundo comente que al mediodía almorzó bagna cauda con gaseosa cola.

Excepción de Gago sobre la 4° Regla de Cortesía de Chaves
Salvo que la mina le haya hecho a Ud. un comentario más zafado aún previamente.

Observación de Gago a su Excepción a la 4ª Regla de Chaves
Aunque, en ese caso, las palabras ya estarían de más.

Comentario de Gago sobre la 6° Regla de Cortesía de Chaves
Dígale que Ud. quisiera estar con ella en un lugar más íntimo, o que necesita -progresivamente- "cambiar de aire", pero no pierda de vista su objetivo, aún si la señorita que lo acompaña es ligera de cascos.

Observación de Gago sobre la 10° Regla de Cortesía de Chaves
Lo cortés no quita lo valiente. Pero soldado que huye de dos tiburones germanos, sirve para otra guerra.

Inferencia Final de Gago
El escabio no es todo… pero cómo ayuda!

Kuré guazú... muy guazú

Los paraguayos tienen costumbres muy particulares, resultado de ser un pueblo de fuerte raíz indígena (por caso, la dieta diaria: mandioca hervida, guisos, chipá, sopas, cabeza de vaca enterrada y el infalible tereré, entre otras cosas).
Pero me llamó la atención esta nota, que no está escrita ni en español ni en guaraní, sino en portugués: en la ciudad de Luque, cerca de Asunción, es tradición llevar un voluminoso chancho durante todo juego importante disputado por el Sportivo Luqueño en su estadio. Y parece ser una cuestión de peso: mientras más kilos acuse la porcina mascota en la báscula, más suerte daría al once local.

miércoles, 19 de marzo de 2008

Por fin se hizo la luz

Sucedió algo impensado: en la ciudad de Córdoba, miles de simpatizantes ovacionaron al mandamás de un club de fútbol. El motivo justifica el gesto: la Boutique tendrá iluminación y Talleres podrá, después de 20 años, ser local en su cancha de noche.

Heavy soccer


Repito la iniciativa de Robertovs quien en su blog se refirió a esta más que curiosísima noticia publicada hace un par de días:



Tenía 37 años y era el más “metalero” de los futbolistas argentinos. Ingresaba a jugar con la cara pintada al estilo “Kiss”."

domingo, 16 de marzo de 2008

Chiste canino

El perro

Un hombre estaba desayunando como a las 11 de la mañana, un sándwich y un café, cuando vio una procesión funeral muy inusual acercándose al cementerio... Un ataúd negro era seguido por un segundo ataúd negro, como a 50 pasos detrás del primero. Detrás del segundo ataúd caminaba un hombre solitario con un perro rotwëiller que sostenía de la correa, y más atrás de él caminaban unos 400 hombres en una sola fila. El hombre no pudo aguantar la curiosidad. Con mucho respeto se aproximó al tipo que llevaba al perro y le dijo: "Señor, sé que este es un muy mal momento para molestarle, pero nunca he visto un funeral como este. ¿De quién es este funeral?" El hombre respondió... "Bueno, en el primer ataúd está mi esposa."
"¿Qué le pasó a ella?"- replicó el primero El hombre respondió... "Mi perro la atacó y la mató." Él siguió adelante... "Bueno, ¿quién esta en el segundo ataúd?" El hombre respondió... "Mi suegra. Ella estaba tratando de ayudar a mi esposa y el perro se volvió hacia ella y la mató también."Un momento solemne de silencio transcurrió entre los dos hombres...:"¿Señor, puedo pedirle prestado el perro?", "Sí. Haga la cola".

Mi partido es un corazón partido

Esta noticia, que fue tapa de La Voz del Interior del 12 de febrero de 2003, narra uno de los atropellos más abominables que la corporación política infrigió al sistema republicano de nuestro país. El fallo judicial puso definitivamente a la Argentina en el lote de las naciones del mundo condenadas al fracaso y atraso institucional. O más bien -como supo decir el "Viejo" padre de la criatura- naciones dominadas.

Buen muchacho

Hace 33 años tomó por asalto a mano armada a un sindicato en su provincia natal, aunque no pudo emcumbrarse. Hace cinco repitió la operación en medio de una elección de gobernador, y falló nuevamente. Un año atrás quiso vencer jugando limpio, pero los catamarqueños le dieron la espalda. Mientras, a lo largo de su rancia y oscura carrera política, sindical, directiva y empresarial, este gángster de la arena pública nacional protagonizó muchos actos violentos cuyo único objetivo fue (y es) el poder. ¿Por qué pudo llegar donde está? ¿Tendremos los ciudadanos algo que ver?
"En este país nadie hace plata trabajando", supo asegurar sin sonrojarse. Y dinero no le debe faltar.


jueves, 13 de marzo de 2008

El país de la (estatua de la) Libertad

Muchachos, está bien, ya lo sabemos. Está más clarísimo que el agua: en este caso el fin justifica los medios, no como acontece en la roja isla caribeña. Sí, sí, está más que bien lo de ustedes.

miércoles, 5 de marzo de 2008

io soi de Calchín, y vo' nero?

En nuestro país tenemos a Presidencia Roque Saenz Peña, San Fernando del Valle de Catamarca, San Francisco del Monte de Oro, Dalmacio Vélez Sársfield, Comandante Luis Piedra Buena, Sán Nicolás de los Arroyos, San Luis de la Punta de la Sierra de los Venados. En Paraguay, podés encontrar a Doctor Eulogio Estigarribia. En España, Vilamartín de Valdeorras, Castillejo de Martín Viejo, Sorihuela del Guadalimar, Fuentelahiguera de Albatages, Villamanrique de la Condesa, San Sebastián de los Ballesteros, entre otros. Y así podemos nombrar más. Pero todos ellos no son nada al lado de Llanfairpwllgwyngyllgogerychwyrndrobwllllantysiliogogogoch. Es el nombre de un pueblo de la isla de Anglesey, en Gales. Dicen que es el tercer topónimo más largo del mundo... ¿¡Cómo serán el primero y el segundo, hostias!?

El 80

¿Será que cuando era chico no me daba cuenta del despiole, o realmente todo andaba "sobre ruedas" por esa época? Lo cierto es que de aquello sólo quedó ésto, no sé porqué lo dejé ahí guardado en mi cajoncito de cosas íntimas, privadas, importantes... Lo mantuve ahí sin querer nunca arrojarlo a un tacho de basura, por lástima quizá. La parte de adentro la perdí, o la tiré, lo cierto es que no está más. Sólo conservo el plástico que lo portaba. Recuerdo que varias veces lo perdí, me lo robaron o se arruinó dentro de alguna prenda que dio muchas vueltas en el tambor del lavarropas de mi vieja. Es parte de mi historia, parte de mi recuerdo de que, en aquel momento de mi vida, percibía que todo andaba bien por estos lares. ¿Será verdad? ¡Hasta los choferes me parecían más responsables y educados!

martes, 4 de marzo de 2008

¿Cómo andamio?

"¡Oh, qué horror! ¡No quiero ni ver!'', gritó la gringuita hija de sojeros mientras, con su mochila en la espalda, curioseaba frente a una vereda tapada de arena y escombros sobre Ituzaingó casi Obispo Oro. "Huy, pobre negro...", observó simultáneamente el hijo del inmobiliario al tiempo que, aferrando su bolso porta notebook, enfilaba hacia un pacato bar ubicado cerca de la polvorienta obra. "¡Por Dios! ¿Será posible?", murmuró impávida una vecina rubia entrada en repintados y reteñidos años, cuando volvía a paso redoblado de la misa de los Capuchinos. Y mientras una legión de bien vestidos transeúntes iba y venía componiendo un pálido e indiferente paisaje social, el cuerpo de piel cobriza yacía inmóvil en el suelo, con sus piernas manchadas de sangre joven y las manos, frías como piedras, estaban duras sobre el pecho sin latidos.

Los ojos de los viejos


Los ojos de los viejos son como ventanas de algunas casonas antiguas, esas edificaciones de época, encumbradas en algún alto paraje de las sierras donde, tímidos, nos asomamos cual señores del mundo… como si toda la naturaleza estuviera al alcance de nuestra mano. La retina de uno conviértese de repente en un diáfano ojo de pez que nos acerca a lo inalcanzable, a lo que está más allá de nuestros misterios, de nuestras dudas. Lo oculto se nos aclara, la belleza a nuestro alcance nos seduce y desde perspectiva semejante, es como una novia que nos declara su amor. Todo llega a nosotros.
Los ríos, cual lágrimas de alegría, una vez llegados al pie de las montañas, mejillas de la tierra, buscan su cauce viboreando los valles, en cuyo seno se dibujan las orillas, labios del agua, fuente de vida.
Pero no bien uno gusta de residir en tan confortable morada y deleitar los sentidos con tan fastuosa mirada, descubrimos que, por más que lo intentemos, no podemos salir de esa casa. La puerta está cerrada, no tenemos la llave.
Desde allí, podemos ver todas las cosas bellas que nos rodean y, mientras un azul gigante nos cubre nuestras cabezas, intuimos que no hay escape. Una vez deleitado el cristalino con el escenario exterior, a la hora de concretar el ansiado deseo de bañarnos en tanta belleza, nos damos con el cerrojo físico puesto a nuestra misma libertad.
Son los ojos de los viejos, aquellos que miran mejor que ningunos, pero que muerden frustración al intentar concretar una ilusión en un horizonte temporal caído a sus espaldas.

lunes, 3 de marzo de 2008

Poemas clásicos


La Moza de la Finojosa

I
Moza tan fermosa
non vi en la frontera,
como una vaquera
de la Finojosa.

II
Faciendo la vía
del Calatraveño
a Santa María,
vencido del sueño,

por tierra fragosa
perdí la carrera,
do vi la vaquera
de la Finojosa.

III
En un verde prado
de rosas e flores,
guardando ganado
con otros pastores,

la vi tan graciosa
que apenas creyera
que fuese vaquera
de la Finojosa.

IV
Non creo las rosas
de la primavera
sean tan fermosas
nin de tal manera,

fablando sin glosa,
si antes supiera
de aquella vaquera
de la Finojosa.

V
Non tanto mirara
su mucha beldat,
porque me dejara
en mi libertad;

mas dixe: «Donosa
(por saber quién era),
¿dónde es la vaquera
de la Finojosa?...»

VI
Bien como riendo,
dixo: «Bien vengades;
que ya bien entiendo
lo que demandades:

non es deseosa de amar,
nin lo espera,
aquessa vaquera
de la Finojosa.»

Autor: Iñigo López de Mendoza, Marqués de Santillana (1398-1458)




Por vocación de dado


A lo fugaz perpetuo
y sus hipoteseres
a la deriva al vértigo
al sublatir al máximo las reverberalíbido
al desensueño al alba a los cornubios dime sin titilar por ímpetu
de bumerang de encelo
de gravitante acólito de tanto móvil tránsfuga cocoterráqueo
efímero
y otros ripios del tránsito
meditaturbio exóvulo
espiritado en Virgo en decúbito en trance en aluvión de incógnitas
con más de un muerto huésped rondando la infraniebla del dédalo
encefálico
junto a precoces ceros esterosentes dime al codeleite mudo del
mimo mimo mixto
al desmelar los senos
o al trasvestirme de ola de sótano de ausencia de caminos de
pájaros que lindan con la infancia
animamantemente me di por dar por tara por vocación de dado
por hacer noche solo entre amantes fogatas desinhalar lo hueco
y encontrarme inhallable
hora tras otra lacra más y más cavernoso
menos volátil paria
más total seudo apoeta con esqueleto topo y suspensivas nueces
de apetencias atávicas
al azar dime al gusto a las adultas menguas a las escleropsiquis
al romo tedio al pasmo al exprimir las equis a la veinteava esencia
y degustar los filtros del desencantamiento
o revertir mi arena en clepsidras sexuadas
y sincopar la cópula
me di me doy me he dado donde lleva la sangre
prostitutivamente
por puro pleno pánico de adherir a lo inmóvil
del yacer sin orillas
sin fe sin mí sin pauta sin sosías sin lastre sin máscara de espera
ni levitarme en busca del muy Señor nuestro ausente en todo caso
y tiempo y modo y sexo y verbo que fecundó el vacío
obnubilado
inserto en el dislate cosmos, a todo todo dime alirrampantemente
para abusar del aire del sueño de lo vivo y redarme y masdarme
hasta el último dengue
y entorpecer la nada
Autor: Oliverio Girondo (1891-1967)

domingo, 2 de marzo de 2008

¿Y encima te pagan?

Es hora de que se despierten, muchachos, y que empiecen a ganar dignamente la guita que les pagan. Si no quieren marcar, si no quieren correr, si no quieren jugar los 90 minutos más resto, váyanse por donde vinieron.

http://www.clarin.com/diario/2008/03/02/deportes/d-07701.htm

¿Otro Medio Oriente?



El caudillo bermellón despotrica y amenaza. Uribe se excusa y acusa. La guerrilla colombiana disfruta su mártir. Ecuador en pie de guerra. El Tío Sam afila sus colmillos, sobetea la espalda del súbdito y espera. Simón Bolívar se revuelve en la tumba...

http://www.clarin.com/diario/2008/03/02/um/m-01619624.htm

jueves, 28 de febrero de 2008

CITAS EX-CITANTES

"La Argentina no tiene un problema inflacionario como la oposición intenta mostrar. Tiene un movimiento de precios razonable en una economía que crece de este modo, o sea se mueven un poco los precios. Por ejemplo, usted cuando entra a un supermercado, por ahí ve el cartelito del kilo de papa un poco corrido, o se cayó o a veces no está, bueno, eso es un movimiento razonable. Pero de ahí a decir que hay inflación, naaaa... me entiende?"
Alberto Fernández


“En la Argentina no existe inflación, no señor. Cómo quieren que les explique? Sube la papa y todos hablan de eso. Pero que la papa suba no quiere decir que todo aumente, ¿me explico? Por gusto, vaya a una farmacia y pregunte si aumentó la butifarra. "
Alberto Fernández


"No hay control alguno sino acuerdos de precios con grandes comercializadoras y grandes fábricas. Ellos nos avisan que van a aumentar y nosotros le damos consejos a los señores empresarios para que no se les vaya la mano, que sean razonables y prudentes como buenos cristianos que son. Hablando la gente se entiende."
Alberto Fernández

martes, 26 de febrero de 2008

Gente que me conoce (buena gente, je!)




Gislene, mi chica. Es una persona muy bonita y "legal", como dicen en este lugar donde ella nació. Acá se la ve tomando sol en la playa.


Tampocho, una mistura biológica entre sus progenitores (genes Tampassi y de Tampassi) y una degeneración cromosómica de la que resulta una formación orgánica denominada Pingorocho. En esta instantánea lo podemos observar explicando científicamente el proceso de elaboración del vital líquido elemento.







El Negro Galian, un ser tan oscuro como misterioso, se presume que proviene de las frías montañas del Cáucaso armenio. Esta imagen fue captada mientras él captaba otra imagen.


















lunes, 25 de febrero de 2008

Celuloide paulista


Maravilla: Parque Zoológico de São Paulo.





Vista del parque da Luz, en la ciudad de São Paulo

domingo, 24 de febrero de 2008

Poemas más

Frustración

Frío es el mal que causan las penas
y desierto el camino de sabores insalubres
sosas son las hoscas y volubles
cornisas por los que mi destino divaga.
Mas son pérfidas las risueñas damas
que mi oscura inconsciencia rescata
cada noche en una reprimida cama
donde se vislumbra una ilusión inerme.
Como si mis sentidos desfilaran
por un barranco donde sólo el viento
es el dueño de las partidas
que de realizar en nuestras vidas
sería una descarga del frustrado deseo
y de lejanos goces que me regocijaran.


Amar, no temer, volver a partir

Cuando no queden ya piedras en el camino
ni haya moros en la costa
y la tormenta dejado a la calma la posta
volverán las pruebas que pone el destino
volverá el mundo a marchar
tras un gran Diluvio, de duración, fino
Qué fuerza hace la felicidad como un escriba al pergamino
sin más barrera que la material o física, corriente
sino el trascender fronteras entre vida y muerte
con sangres vertidas en paredes por años
disecadas por soles que entibiaron hasta al más extraño
rincón del cuasi mortal y cuasi eterno corazón.
Los cuerpos odiados y amados con pasión
bañan de nobleza al ser más huraño.



Salvación y tormento

Por más que el averno se despunte

y sus gárgolas abran las fauces

que derraman mal en el cauce

de un río de lavas de tormentos

En las espaldas del del cristiano

que perjura y declama que la salvación

saldrá a su esperado encuentro.

Mas si nunca llegase, nos queda la sabiduría

que de empalmar en nuestra ruta al alcance

veremos discurrir en nuestro corazón

un adarme de ciega esperanza y alegría.


Ideología

Pedro Aznar
AUTOR: Cazuza

Mi partido, es un corazón partido
Las ilusiones están todas perdidas
Y mis sueños fueron todos vendidos
tan barato que parece mentira
Y aquel inocente que iba a cambiar el mundo
ahora va a las fiestas de gran lujo
A mis héroes los mató una sobredosis
Mis enemigos están en el poder
Ideología
Quiero una para vivir
Ideología
Quiero una para vivir
Mi placer ahora es riesgo de vida
Mi sex and drugs no tiene más rock'n'roll
Voy a pagar la cuenta del analista
que ya estoy harto de saber quién soy
Y aquel inocente que iba a cambiar el mundo
ahora observa, cínico, derrumbarse todo
A mis héroes los mató una sobredosis
Mis enemigos están en el poder
Ideología
Quiero una para vivir




Suicidio
Quedé rendido a los pies de mi sombra
donde la triste estancia alumbra la calma.
El dolor es un arma y cargarla no asombra
si el disparo de tu distancia acribilla mi alma.

sábado, 23 de febrero de 2008

Cuentos

Pamela

Eran las once y media de la mañana de un martes gris de septiembre. Dos meses antes de las elecciones presidenciales, estaba en barrio San Martín, a pocas cuadras de donde desde hacía pocos meses Cecilia, mi gran amor imposible, había ido a vivir con Jorge, su padre. Ella era una gran amiga, aunque yo no quería que fuese sólo eso. Es realmente hermosa, y yo tenía muchas ganas de ir a visitarla ese mismo día, en cuanto hubiere terminado de hacer mi trabajo: encuestas de opinión pública. Recorrí varias manzanas casa por casa en vano, pues el viento y la lluvia tornaban mi suerte esquiva; nadie siquiera respondía a mis timbrazos y golpes en las puertas. Ni se asomaba la gente por las ventanas. Y, si me atendían, rechazaban la pesquisa. Siempre ocurría que, cuando pasaba media hora sin encuestar a nadie, mi paciencia se pinchaba cual flamante promesa de honestidad de un político en campaña. Seguí tozudamente, batí palmas con las manos entre rejas despintadas que cercaban una casona color ocre. Alguien abrió la persiana de madera y asomó una cabeza con largos cabellos rubios. Sin tardar ni observar de quién se trataba, me presenté y solicité realizarle una encuesta.
Ella (noté que era una mujer) asintió y salió rápido por la puerta principal, angosta y alta. Me sorprendió demás, pues esa muchacha era la primera persona del día en aceptar automáticamente mi molesto pedido. Cruzó un jardín cubierto de yuyos con varios meses sin cortar, y ahí, al llegar del otro lado de las rejas, pude observarla bien. Descalza, delgada y alta, llevaba una (casi mini) falda blanca con un estampado rojo en el muslo derecho y su torso estaba cubierto simplemente por una remera verde. Su ropa, impecable y nueva de apariencia, cubría imprecisamente su figura blonda, esbelta y torneada. Mas toda esa beldad contrastó, de repente, con lo que percibí un instante después: su timbre de voz era algo grave.
No era una mujer. Inmediatamente comencé la encuesta intentando no pensar en nada. Todo parecía ir rápido, pero cuando iba por la mitad del trabajo, sonó mi teléfono celular. Me llamaba un empresario inmobiliario que había conocido dos años atrás, para invitarme a un seminario de partidos políticos. En tanto, ella quedó parada esperando del otro lado de la reja. Logré finalizar la conversación y, sin dejarme pronunciar palabra, me invitó adentro de su casa porque, realmente, estaba frío y lluvioso. No podía negarme pues, además, la había hecho permanecer más de la cuenta en una hostil intemperie. Además, ese día era realmente difícil trabajar en la calle buscando encuestados. Y ella, con sus escasas pupera, minifalda y rebeldes cabellos áureos luchando contra el viento, no iba a aceptar un no. Dije sí, entré por el portón de la reja rápidamente, crucé el descuidado jardín de enfrente siguiéndola como en fila india. Frenó y, ni bien la alcancé y quedé a su lado, me dio un beso en la mejilla diciéndome: “Bueno, primero nos saludamos, no?”. Mientras abría la puerta me daba la espalda levantando un poco la cola. Entró primero a su casa y me convidó a pasar mirándome fijo a los ojos.
“Todo parece bien hasta aquí”, pensé y me sumergí en una montaña de pensamientos prejuiciosos contra las minorías sexuales. Pensamientos que uno siempre escucha algunas veces dichos en serio y otras tantas dichos en serio pero en chiste.
Me hizo sentar en un sofá de dos metros de largo ubicado en la sala de estar. Era una habitación pintada de celeste y su suelo hecho de un irregular contrapiso. Un par de pinturas y portarretratos familiares adornaban las humedecidas paredes. Ella acercó por el piso un sahumerio que ardía en un candelabro pequeño de metal y, mientras prendía un cigarrillo, me pidió que la espere. Dio media vuelta y enfiló ligero hacia lo que parecía la cocina-comedor, mientras mecía sus pronunciadas caderas al tiempo que sus manos me indicaban que se ausentaría sólo un instante. Trajo un refresco de naranja. “Servite, amor”, susurró. Me dio la sensación de, para cada palabra que disparaba, montaba su gatillo verbal con un sutil silenciador.
Intenté seguir el curso de la encuesta, que en circunstancias comunes se podía acabar en sólo quince minutos. Pero la situación me sugirió que se iba a retrasar mi trabajo.
Me preguntó por qué yo trabajaba de encuestador, cuántos años tenía, de qué barrio era, de qué signo, si tenía novia, adónde salía los fines de semana. Me encuestó ella a mí. Después, comenzó a hablar de cosas que yo ni le había preguntado.
Me contó que tenía 29 años. Dijo que no tenía familia, mas sabíase hija natural de un policía retirado que había actuado en la represión ilegal de la última dictadura militar. Que había vivido sola sus últimas 11 primaveras. Que conoció el amor de adolescente, pero que prefería estar así como estaba y no mal acompañada.
De a ratos, mientras alternaba la charla con un sorbo de gaseosa, hacía pronunciados ademanes, movía sus primorosas ancas como si buscase el mejor rincón donde sentarse en el sofá e, igualmente, abría enormes su ojos verdes mientras hablaba, derrochando a borbotones toda su postiza feminidad.
Ya no era una encuesta, y si la fuese, la hacía de a ratos, entrecortada por su indomable lengua. Una charla de café sin café. Ya al último, cuando faltaba poco para acabar mi preguntas, me animé y le pregunté algo que no debía, algo fuera del libreto, no recuerdo bien qué. Era algo así como qué sentía sobre los prejuicios que pudiera tener la sociedad contra ella. “Todos tenemos prejuicios, incluida yo”, se limitó a responder. Se acercó a mi lado, me pasó la mano por detrás de la espalda y me besó la boca.
Cinco o diez minutos después, arranqué mi cuerpo del sofá, le dije que debía irme pues se me había hecho tarde. Ya era tarde también -pensé- para visitar a Cecilia, mi amor no correspondido. Me tomó de la mano y me invitó a visitarla cuando quiera. Me quería contar toda su historia, tenía el sueño de conocer alguien que escriba sobre su vida. Salí de su casa.
Mientras ella me acompañaba a la vereda, Jorge, el padre de Cecilia, pasaba en su camioneta y nos vio uno al lado del otro. Disimulé y miré hacia otro lado y evité saludarlo. Con un tímido "chau" me despedí de Pamela, tal como decía llamarse. Nunca más me vio.
Tres días después, subí al colectivo que me llevaba al centro de la ciudad. Sentada en el asiento delantero estaba Cecilia. Pensé que no me había visto y me acerqué a saludarla. Le dije hola y ella se limitó a mirarme en silencio para luego voltear la cara dirigiendo su vista hacia la ventana. Nunca más me saludó.



Silvana

Ha no muchos días entré a una librería que está en Deán Funes esquina Vélez Sársfield buscando un libro de Flaubert que me había pedido leer mi ex profesor de tesis e, instantes después, ella ingresó. Para mí, era imposible confundir su bello rostro de tez morena, su mirar profundo de ojos rasgados y sus pómulos salientes. Mientras arrancaba el numerito del turno me vio de reojo, intentó desviar la mirada simulando no haberme visto como para no saludar, pero le gané de mano y la encaré. Después de mi "Hola Sil" fue un breve conversar sobre el presente y sobre el pasado durante el cual pude notar cómo el paso de los años le había dejado sus marcas. Su semblante pálido y triste, acentuado aún más con las prendas oscuras y desgastadas que vestía, contrastaba con sus felices y atrevidos años adolescentes. Tal vez ella pensase lo mismo de mí. Me contó que estaba trabajando en un call center y vivía sola con su hijita Candelaria, de siete años. Luego con nuestras lenguas nos fugamos un año y medio atrás, cuando la vi por última vez durante una despedida de año en el bar brasilero. Esa noche mantuvimos una charla aún más corta mientras Jorge, su por entonces futuro marido, escuchaba nuestras añoranzas de escuela secundaria. ¿Seguís saliendo con aquel flaco?, le pregunté y su ceño fruncido me lo dijo todo. Ni traté de repreguntarle si se había casado y ella supo bifurcar el diálogo contándome que a Candelaria, fruto de una pareja anterior a Jorge, le operaron la vista por segunda vez. Las dos, me dijo, se habían mudado a un departamento pequeño a un par cuadras apenas del colegio donde supimos cursar juntos. "Ahora estoy saliendo con un chico que es empleado de comercio", continuó al tiempo que pagó el libro de matemáticas que fue a comprar para su hija. Yo le recordé que ella me gustaba mucho y mis celos por un viejo noviazgo de ella con un amigo mío. Nos preguntamos porqué estuvimos tanto tiempo sin vernos y rememoramos aquella fiesta del Estudiante de setiembre de 1997 o 1998, cuando a mí me tocó disfrazarme de mariposón y ella se encargó de maquillarme. Fue en esa tarde que me confesó que le encantaban mis labios y de mi tórrida respuesta, que repetí por aquellos días cada vez que me daba la oportunidad, aún se acuerda.