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lunes, 17 de agosto de 2009

Mierda, ésta sí que es buena... y después dicen que los argentinos somos machistas


"A ver chicas... ¡Digan whisky...!"

"REPORTAJE: Elecciones en Afganistán

Si no hay sexo, no hay comida

Una nueva ley permite a los hombres de etnia hazara dejar sin alimentos a la esposa que rehúse satisfacer sus deseos.


Al presidente de Afganistán, Hamid Karzai, financiado por la comunidad internacional que combate al integrismo talibán, le llueven críticas por la nueva ley dedicada a la mujer chií, que fue publicada el domingo. El texto permitirá a los maridos de la etnia hazara que profesan esa confesión (el 9% de los afganos) castigar sin alimentos a sus esposas si éstas les niegan el tamkeen, el derecho a la satisfacción de las necesidades sexuales. (...) "



Nota de El País de España.
Créditos de la foto a quien corresponda.

lunes, 13 de julio de 2009

Cancha sintética





El tenis pierde uno de sus grandes atractivos:

"Deportes

La tenista Simona Halep se redujo el busto
Aunque sus fanáticos le pidieron que no lo hiciera, la deportista rumana se operó para mejorar su desempeño en la cancha."


Fuente: La Voz del Interior. Créditos de las fotos a quien corresponda.

lunes, 18 de mayo de 2009

Unión gay


Cura original. (Crédito de la foto a quien corresponda)

Hoy un reverendo cristiano dijo, en alusión a la aprobación de la unión civil gay en Río IV, que la homosexualidad es un pecado y no se debe normalizar. Además, adujo que "la mayoría de la gente" se siente indignada y que junto a la iglesia católica se movilizará en defensa de "la familia".
Amar a alguien, entonces, podría ser pecado, dependiendo de si el ser amado es del mismo sexo o no. Además... ¿de qué familia habla este reverendo? ¿La mayoría tiene siempre razón? ¿Menospreciar otros estilos de vida no es pecado? ¿Será que Secreto en la Montaña es una cagada?
Es al reverendo pedo, la religión es un mercado que rige sólo para sus clientes: los fieles. Felices los que no creen en las pelotudeces que dicen algunos religiosos, porque de ellos será una vida libre de infiernos, hipocresía y doble moral insuflada por reverendos pelotudos.

jueves, 5 de marzo de 2009

De rusas y folladas

Juan Fernando Rodríguez Lobeira es un gran amigo de mi infancia. De chico era un niño mimado, de padres casi viejos, pues doña Amelia lo había traído al mundo pasados los cuarenta años, y don Xosé Rodríguez, un gallego con cara de soldado alemán, por entonces habría rondado los 50. Se mudaron a mi barrio cuando Juan Fernando tenía seis años. Yo, de cinco, acababa de estrenar una hepatitis. Nuestra amistad, pues, comenzó con sus diarias visitas de vecino samaritano durante los tres meses que duró mi amarilla convalecencia.

Juan Fernando, más que padres, había tenido abuelos, porque le compraban todos los juguetes que él quería, le daban dinero diariamente para las golosinas y para la merienda del colegio de curas donde iba, entre otras malacrianzas. Además, su padre no podía jugar a la pelota con él, pues ya estaba viejo para esos trotes. Y para colmo, no lo dejaron bajar del cordón de la vereda hasta que cumplió los diez años y ni qué hablar de la forma en que lo monitoreaban todo el día. “Fernando, ven pa cá, ¿onde estás niño?” se escuchaba gritar a pocos metros de mi casa, todas las tardes. Cuando los muchachos de la barra del Pantanal íbamos a buscarlo para jugar al fútbol en la canchita de la Sarita, don Xosé asomaba por la ventana y gritaba: “¡Que he dichu que'r Shuan non sai!”. Y así fue hasta que cumplió trece, cuando le permitieron salir a jugar a la pelota por primera vez, aunque para andar en bici tuvo que esperar hasta los 16.

A Fernando le gustaba coleccionar etiquetas de cigarrillos y revistas de pornografía. En una maleta negra que había heredado de su abuela doña Balbina, mi buen amigo tenía las fotos más inspiradoras de mis vicios manuales de infancia. Pero su carrera acopiadora de sexo en papel fue truncada por una fierísima tunda que don Xosé le propinó al descubrir el contenido de la maleta, y de la cual fui aterrado testigo.

En ese ambiente de tanta represión donde vivía, Fernando casi no tenía contacto con chicas, y recién como a los 18 años dio un giro brusco en su vida: comenzó a juntarse con otra barra de amigos mayores en edad, con la cual empezó a salir a boliches y bailes. Nosotros, los de la barra del Pantanal, fuimos quedando rezagados al lado de él, que de golpe experimentaba la frescura del sexo adolescente.

Así conoció a Leticia, una vecina de la vuelta de mi casa, con quien descargó años de leche cuajada. Tiempo después, me remordí de celos al enterarme de que andaba con mi amiga Fabiana, que vivía en barrio San Benito. Y poco antes de marchar a España en busca de un futuro mejor, Fernando salió con Lucrecia Langosti, una compañerita mía de la facultad, que unos años después entraría a trabajar a El Grito Mediterráneo, un conocido matutino local.

Ya en el viejo mundo, cada dos o tres meses Fernando me mandaba un mail contándome lo bien que la pasaba con las mujeres en Almería. Supo salir con una fogosa artista plástica madrileña de cuarenta y pico, tuvo una aventura con una joven profesora universitaria, fue amante de una compañera de trabajo en una inmoboliaria, se encachiló con una “hermosísima” modelo colombiana y, por último, acogió en su departamento a una "ex prostituta" rusa de 23 lozanos abriles. “Se llamaba Irina. Follaba y la mamaba como los dioses”, me supo contar en una de sus visitas al pago, al tiempo que me mostraba no sin nostalgia las fotos de la muñequita blonda: medidas perfectas, rostro angelical y poses provocativas. “La vi por primera vez en un bar del centro de la ciudad. Ahí había también rumanas, ucranias, lituanas, putas divinas para elegir. Y la rusita, al otro día de conocernos, me fue a buscar a mi trabajo. La tuve en casa 10 meses".

Según él, fueron los mejores 10 meses de su vida. Hasta que un día Irina se fue con un vecino del edificio, quien le ofreció un mejor pasar y un departamento más amplio donde vivir.

Hace dos semanas, Fernando me contó que está pronto a marcharse nuevamente a la Madre Patria, después de estar un año de vuelta en la Argentina. Nos acordamos de las siestas de revistas porno arriba de los árboles y de su generosa primera novia, Leticia. Hoy lo recordé porque anteayer el presidente del Gobierno de España dio a entender algo así como que sus compatriotas iban a Rusia a “follar”, y que apoyaba gustoso el turismo ibérico en el país del vodka.

miércoles, 2 de julio de 2008

jueves, 20 de marzo de 2008

Las Leyes de Ravasi

Santiago Ravasi es un tipo muy grato, fue compañero de facultad y laburamos juntos en un call center de la empresa Roggio a lo largo del año 2005 y parte de 2006. Él tiró la primera piedra y después, con varios camaradas más, compusimos estas leyes sobre levante de mujeres cuyo rigor científico es -modestia aparte- indiscutible.

Ley de Ravasi
Las minas son la consecuencia de una botella.

I Corolario de Gago a la Ley de Ravasi
La cantidad de botellas bebidas es directamente proporcional a la velocidad con que se consuman los actos con la mina.

Teorema Fundamental de Gago derivado de su I Corolario a la Ley de Ravasi
Mientras más fácil y rápido sea el consumo de la botella, más fácil y rápido se bajará la chabomba la mina.

Tesis de Gago producto de su I Corolario a la Ley de Ravasi
Al que madruga Dios lo ayuda. Al que eyacula, también.

Extensión de Cháves a la Tesis de Gago producto de su Corolario a la ley de Ravasi
Después de muchas botellas bebidas, al que eyacula Dios lo mira sorprendido.

Comentario de Gago sobre la Observación de Cháves a la Tesis de Gago producto de su I° Corolario a la Ley de Ravasi
La naturaleza humana sería misteriosa hasta para el propio Dios quien, según las Sagradas Escrituras, creó al hombre a su imagen y semejanza…

II Corolario de Gago a la Ley de Ravasi
Copas, risas, caricias y besos son factores cuyo orden no altera el producto.

Paradoja de Gago
Se puede empezar sin la botella.

Excepción de Chaves a la Paradoja de Gago
Algunos no pueden ni empezar ni terminar sin la botella.

Corolario de Chaves a la Excepción de Chaves sobre la Paradoja de Gago
Hay quienes la utilizan "durante".

Observación de Gago a la Excepción de Chaves sobre la Paradoja de Gago
Algunos no pueden ni empezar ni terminar “con” la botella.

Anexo chistonto de Gago a la Ley de Ravasi
Si la botella va-llena, la mina va a ser gorda.

III Corolario de Gago a la Ley de Ravasi
El tiempo es dinero; el dinero son botellas; las botellas son minas.

Tesis de Gago producto del III corolario de Gago a la Ley de Ravasi
A mayor pedo producido por la botella, mayor grado de desconocimiento e indiferencia de la mina en los días siguientes.

Antítesis de Gago producto del III corolario de Gago a la Ley de Ravasi
“Tomo para no enamorarme, me enamoro para no tomar" es puro chamuyo de una banda de fracasados que cantan boludeces.

Enseñanza bíblica derivada del III Corolario de Gago a la Ley de Ravasi
El que el vino no trae, Dios le quite el pan (Gilipollenses 69:1-3).

Excepción de Navas a la Ley de Ravasi
Algunas mujeres no se conquistan con una botella.

Comentario de Gago sobre la Excepción de Navas a la Ley Original
En tal caso, no se desaliente: dos o más botellas aumentarán drásticamente sus posibilidades de conquista.

IV Corolario de Chaves a la Ley de Ravasi
A mayor cantidad de botellas, menor cantidad de minas.

Confirmación de Vietto a la Ley de Ravasi
Las minas son todas iguales: unas p...

Postulado de Gago sobre el Fracaso
Si no atina al primer convite, pruebe con otro trago. Si no da resultado, destruya todas las evidencias de que lo ha intentado. Pero no se ponga en pedo, consiga al menos su número de teléfono.

Fórmula del Éxito de Ravasi
El secreto del éxito es la botella. En cuanto pueda hacerle beber un sorbo, lo habrá conseguido.

Observación inductiva de Gago sobre el Éxito
Si la mina que se hizo es muy linda, guarde esa botella como cábala. Si los resultados son buenos, compre la misma botella en la próxima ocasión.

Axioma de Chaves
Nunca se necesitará de una botella mientras la autoestima y el chamuyo sean suficientes.

Comentario de Gago sobre el Axioma de Cháves
Siempre necesitará de un ápice de autoestima y chamuyo, tenga una botella a mano o no.

Falsación de Gago a la Ley de Ravasi según el Axioma de Chaves
Ciegos, sordos y/o mudos han hecho historia con una botella. Sin una botella, también.

Ley Avanzada de Ravasi sobre la Búsqueda con poca plata
Comprar una buena botella, beber media de un saque, hacerse de nuevos amigos, convidar cigarrillos y pedir una botella, avanzar sobre la señalada por los nuevos amigos.

Comentario de Gago a la Ley Avanzada de Ravasi sobre la búsqueda con poca plata
Si las minas señaladas son dos y dos son los que planean el avance, elija Ud. primero.

Comentario de Cháves a la Ley Avanzada de Ravasi sobre la búsqueda con poca plata
Elija primero, a menos que su amigo sea más fuerte que usted, o sea él quien esté pagando.

V Corolario de Gago a la Ley de Ravasi
Las botellas que contienen sustancias desconocidas generan citas explosivas. Las citas ciegas pueden ser consecuencia de un pedo violento por lo cual no recuerda ni la cara de la mina.

Máxima de Ravasi implícita en el V Corolario de la Ley
Mientras más barata sea la botella, más buena va a estar la mina.

Antítesis de Cháves a la Máxima de Ravasi
Mientras más cara la botella, mejores las minas que se acercan.

Convencimiento de Cháves
Habiendo bebido el contenido de las botellas baratas, todo se transforma en un espejismo.

Resignación utilitarista de Gago sobre el Convencimiento de Chaves
Más vale bagallo en mano que ciento de minas volando.

Máxima de Dolina
Todo sea por una mina.

Observación de Gago a la Ley de Ravasi según su V Corolario
La sustancia contenida en la botella es altamente determinante de las dimensiones de las consecuencias de la Ley.

Comentario de Gago sobre su Observación a la Ley de Ravasi
La Difunta Correa era una mina re fiestera y libertina.

Comentario de Mendez y Muñoz acerca del Comentario de Gago sobre su Observación a la Ley de Ravasi
Gago es un zarpado.

Principio de Nulidad de Chaves
El sueño y la descompostura también son consecuencias de la botella.

Principio de la Incertidumbre de Gago
Por las dudas, tenga siempre una botella a mano.

Observación de Gago sobre su Principio de la Incertidumbre
El precio de la botella dice mucho de usted y de sus posibilidades.

Comentario de Cháves al Principio de Incertidumbre de Gago
Siempre y cuando el dinero lo haya gastado usted y no un amigo, el precio es sinónimo de status.

Anexo de Ravasi a la Observación de Gago sobre el Principio de la Incertidumbre
Se puede disimular el precio de la botella, cambiando de botella o realizando una mezcla con otra bebida y así no quedara mal visto.

Comentario de Ravasi sobre el Anexo de Ravasi a la Observación de Gago sobre su Principio de la Incertidumbre
Si mezcla vino frizze con red bull, quedará muy mal visto. Si el mix es entre speed & vodka, Ud. entró con pie derecho.

Principio de la Incertidumbre de Cháves sobre la utilización del alcohol con fines non-sanctos
Por qué demonios necesito siempre de una botella para esto?

Comentario de Gago sobre el Principio de la Incertidumbre de Cháves sobre la utilización del alcohol con fines non-sanctos
Ni remitiéndose a la Ley de Ravasi se podría responder tan existencial cuestionamiento.

Síntesis de Gago sobre los corolarios de la Ley Original
Ante todo, déjese embeber en su instinto.
Y a la mina, hágale beber el tinto.

Reglas de Cortesía de Gago
1 Beba, pero lo importante es que ella beba.
2 Si ella bebe mucho, usted beba como siempre, su tranquilidad le asegurará una buena noche.
3 Si ella no bebe, beba menos.
4 Evite ser directo y decir cosas como “No sabés cómo bombeo, Katrina no existe al lado mío”.
5 Si ella es mormona o Testigo de Jehová, dígale que tiene una llamada entrante al celular y debe irse o mándela directamente a la mierda, pero no pierda tiempo... salvo que esté muy buena.
6 Nunca comente delante de ella: “Me pica acá, me parece que son hongos”.
7 Por más que sea un bagallazo, trate en lo posible de no decirle frases del tipo “Qué buena que está tu amiga… lástima que no me da bola” o “Yo que vos no dejaría la dieta”.
8 Tampoco diga animaladas como: “Nunca uso forro, yo boxeo sin guante”.
9 No haga preguntas desubicadas, del tipo: ¿Viste qué fachero que soy?
10 Evite confundir el lunar de su mejilla con acné, y sugerirle: “Yo que vos me apretaría ese grano”. Si, en efecto, es un grano, tampoco se lo pida.


Otras Reglas de Cortesía, de Chaves
1 Nunca pida permiso para ir al baño a eructar
2 Nunca diga "Las burbujas del champagne siempre me dan gases".
3 Evite mondar sus dientes con palitos escarbadientes. Si lo hace, bajo "ningún" punto de vista se trague lo que sacó.
4 No haga comentarios zafados, del tipo "No sé si será el alcohol, pero te veo muy potable".
5 Evite los comentarios hirientes, del tipo "Parecés una cualunque con todo ese maquillaje".
6 "Después de ésto, directo el telo" no es una frase que suene amable, aún si la señorita que lo acompaña es ligera de cascos.
7 Nunca acepte que le gusta el tango.
8 Nunca acepte que la mayoría de los vinos que tomó en su vida, van de "Toro Viejo" para abajo.
9 Si está en plan de cacería, evite emborrachar a quien lo acompaña en lugares muy concurridos.
10 Sea un caballero: Si la señorita que estaba en sus planes termina la velada aferrada a dos turistas alemanes con un chopp en la mano, al grito de "Argentina, país generoso!!", lo que resta por hacer es huir del lugar con la cabeza gacha pero el honor intacto.

Extensión de Gago a la 1ª Regla de Cortesía de Chaves
Por nada del mundo comente que al mediodía almorzó bagna cauda con gaseosa cola.

Excepción de Gago sobre la 4° Regla de Cortesía de Chaves
Salvo que la mina le haya hecho a Ud. un comentario más zafado aún previamente.

Observación de Gago a su Excepción a la 4ª Regla de Chaves
Aunque, en ese caso, las palabras ya estarían de más.

Comentario de Gago sobre la 6° Regla de Cortesía de Chaves
Dígale que Ud. quisiera estar con ella en un lugar más íntimo, o que necesita -progresivamente- "cambiar de aire", pero no pierda de vista su objetivo, aún si la señorita que lo acompaña es ligera de cascos.

Observación de Gago sobre la 10° Regla de Cortesía de Chaves
Lo cortés no quita lo valiente. Pero soldado que huye de dos tiburones germanos, sirve para otra guerra.

Inferencia Final de Gago
El escabio no es todo… pero cómo ayuda!